Crees que lo mejor por ahora es volver a tu habitación. Por un lado, ves la situación sospechosa, y parece que el salón principal está siendo utilizado. Si la Duquesa no está allí todavía, sería descortez de tu parte entrar antes que ella. Cerraste la puerta suavemente, hasta que la luz resplandeciente ya no era visible.
Un poco aliviada, te das la vuelta lista para marcharte, pero das unos pasos y te das cuenta de que estás completamente sola en el pasillo, a pesar de haber visto personas merodeando hace unos pocos minutos, o segundos. Confundida, elegis ignorarlo y seguir caminando. Pero a medida que avanzas, la melodía tan leve y tranquilizadora del violin se escucha más y más fuerte. Cuando giras sobre tu cuerpo, ves que seguís a pocos metros de la puerta, a pesar de que juras que caminaste lo suficiente como para alejarte.
Como si el violinista tocando la pieza fuese impaciente, el instrumento es más y más sonoro con el pasar de los segundos, y asustada, empezas a correr, intentando encontrar a alguien.
Pero como si estuvieses estática, cada vez que miras atrás la puerta sigue en el mismo lugar de siempre, y el sonido del violin te persigue. Corres desesperadamente, pero al contrario de lo que querés lograr, parece que cada vez mpas la puerta se acerca más a vos, y la canción triste y lenta se convierte en una desafinada y desenfrenada, haciendo que tus oídos se aturdan, y comiences a agitarte.
Y corres... y corres... y corres...
¡Y BAM!
"Vivamos, para toda la eternidad"
Y eso fue lo último que escucharían tus orejas humanas antes de ser completamente arrastrado al abismo, justo al mismo tiempo en el que te das cuenta de qué tenían de extraño esas personas en el palacio: