Final... ¿Bueno?


Decidiste abrir la puerta. Descubre que pasó...




Al abrir la puerta misteriosa, la brisa de un suave viento choca contra tu rostro, impidiendote abrir los ojos. La agradable melodía del violín se desvanece lentamente, para tu disgusto. Sentiste como una voz suave y femenina (asumiste que de la Duquesa) te susurraba al oido, a pesar de que no sientas que haya nadie a tu lado. "Camina hacia adelante, no tengas miedo."

Por alguna razón inexplicable, le hiciste caso a su comando y avanzaste con unos cuantos pasos...

Uno...

Dos...

....TRES!


Al dar tres pasos, sentis como el piso desaparece, y caes hacía un vacío que se siente infinito, y que cada vez se vuelve más oscuro. Te desmayas.
Al despertar, sentis un dolor punzante en la cabeza, y una incomodidad horrible. Parece que habías aterrizado. Al abrir los ojos, ves una habitación sombría, absolutamente en silencio, con muy poca iluminación. A tu al rededor, lo poco que llegas a ver son maniquies. Cientos y cientos de maniquies. Cada uno de ellos con un atuendo distinto.

Maniquies vestidos de jardineros, enfermeros, músicos, chefs...
Y frente a vos, la Duquesa. Con pelo largo y blanco, un vestido enorme de color rojo sangre, y ojos completamente negros, te mira con una sonrisa que se sentía tan suave como cínica. Ella susurra:

"Vivamos, para toda la eternidad"


Y eso fue lo último que escucharían tus orejas humanas, justo al mismo tiempo en el que te das cuenta de que tenían de extraño esas personas en el palacio:

Nadie tenía un rostro.